miércoles, 21 de febrero de 2018

Conciencia, meditación y trastorno bipolar

E: ¿Podrías hablarnos de la importancia del desarrollo de la conciencia para un mejor manejo de la enfermedad?

A: Bueno para mí  conciencia quiere decir que  estamos alerta, atentos a lo que estamos pensando. A lo que sentimos en determinadas circunstancias, atentos a cómo realizamos las cosas. Atentos a cómo nos boicoteamos con nuestros propios pensamientos. Atentos a cuando  estamos en los prolegómenos de las crisis para pararla a tiempo. Significa estar presente.

E: El desarrollo de este tipo de conciencia tiene que ver con el cultivo de la meditación o de alguna práctica espiritual?

A: Así es… yo misma he estado mucho tiempo muy estable con la práctica de la meditación, del yoga o incluso del deporte.  También la  actividad artística o artesanal, funciona como una práctica meditativa, además de que permite la expresión y salida de las emociones. 

Atimaya           Meditación frente al lago


E: ¿Cuál sería la ganancia de tener una práctica como la que mencionas?

A: Una de las grandes ventajas es que calma la mente. Dejo de parlotear en mi interior. Dejo de juzgar el mundo.  Con una práctica disciplinada, puedo ver la realidad tal cual es. Mi mente está en paz. Eso da una gran fortaleza y mucho centro. Empiezo a ser yo misma. 

Porque hay algo muy duro en esta enfermedad: yo paso por las crisis una y otra vez, y la verdad es que llega el momento en que ya no sé bien a bien quién soy,  cómo soy, cómo pienso y siento realmente. Uno se vuelve la caricatura de uno mismo. No puedes ver a tu ser esencial porque hay dos máscaras que hablan, actúan, sienten por ti. Eso es desesperante, y tienes que hacerte responsable muchas veces de cosas que hiciste y que en una situación de normalidad nunca hubieras hecho. No tener las riendas de tus acciones, de tus afectos, de tus palabras, es de las cosas más tristes y desconcertantes que hay. 

E: ¿Qué otras cosas haces además de la meditación?

A: Además de la meditación, es imprescindible la psicoterapia, algo que nos vaya dando pistas de dónde estamos y hacia dónde vamos. Recientemente tuve la experiencia de la psicoterapia en plena hipomanía. Y fue una experiencia  muy enriquecedora. Es decir, que la terapeuta, sin mencionar jamás mi estado, me fue conduciendo hacia la toma de conciencia en plena hipomanía. Eso fue una cosa increíble. Nunca pensé que fuera posible.  Jamás falté a una sesión. Estuve totalmente comprometida con el trabajo terapéutico, y la verdad, es que a través de las sesiones, pude estar muy presente. Darme cuenta de lo que hacía y por qué lo hacía. Ver mis móviles para actuar de tal o cual manera… No perder mi identidad en el proceso… y a pesar de que la hipomanía me duró casi un año y sí cometí errores (sobre todo al inicio) crucé toda la experiencia dándome cuenta de en dónde estaban mis carencias afectivas, mis debilidades, mi pasión mal encauzada, de una gran cantidad de cosas que no estaban resueltas y que me movían a accionar en un sentido. Mi terapeuta es alguien increíble.

E: ¿Qué hay de los sentimientos? 

A:Yo siempre he tenido problemas para expresar mis sentimientos. Antes incluso, cuando era niña, ser testigo de cualquier muestra de afecto me daba escalofríos –literalmente. Cuando veíamos películas que se suponía todo el mundo lloraba, yo hacía todo lo posible por no derramar una lágrima. O bien, si iba a un velorio, no podía llorar. Definitivamente el no expresar  lo que sentía tuvo sus consecuencias. Las emociones son energía y como energía buscan salida. Yo creo que gran parte de la emocionalidad que se expresa en mi bipolaridad se relaciona con esta carencia de modos de expresión en la infancia. Ahora  con la psicoterapia puedo decirte que mis depresiones han cambiado muchísimo. Por ejemplo,  durante mis depresiones puedo llorar, y eso a mí me mejora muchísimo. Antes era sólo sentirme acorazada, rígida, insensible. Es una gran diferencia. Ahora busco amigos para decirles cómo me siento, y ellos bondadosamente me otorgan su escucha y su cariño.  No sé, todo evoluciona.   

E: ¿Con esto quiere decir que has mejorado en el diagnóstico?

A: Bueno, eso es un poco arriesgado decirlo, pero sí he visto que he ido evolucionando. Inicié con un diagnóstico de paciente bipolar tipo I, que se caracteriza por haber manifestado al menos una depresión con psicosis y ataques de manía. Después tuve más tendencias a la depresión sin manía. Ahora después de varias terapias, la depresión y la manía se han vuelto hipodepresión e hipomanía. Lo que hace que las crisis tengan un nivel de intensidad mucho más bajo… sin embargo, esta condición tiene sus bemoles, ya que la diferencia entre el estado de eutimia y las crisis es muy sutil, y hay que estar más al pendiente, más atentos. 

E: Hay una práctica de realizar un contrato firmado entre el paciente y la familia ¿Cómo es eso? ¿Qué utilidad tiene?

A: Sí mira, es una práctica importante. Se elabora una lista de síntomas personales que anteceden a la manía y la depresión. También se pueden elaborar una lista de las posibles consecuencias de una crisis basados en las experiencias anteriores (poner la tarjeta bancaria hasta el tope, haber estado en reclusión, perder el automóvil, etc.)  Posteriormente se puede redactar una especie de contrato en el que uno como paciente pide a la familia su apoyo si aparecen los síntomas de una crisis (con dos ya es suficiente para estar alerta) tomando medidas inmediatas como ir al hospital o visitar al médico. Uno se compromete a cooperar con el familiar, yendo a las visitas y tomando el medicamento. Esto es bien importante porque la mayoría de las personas con bipolaridad, iniciando una crisis, se olvidan de que están enfermos, de tomar el medicamento, de que han tenido crisis, y hasta culpan a sus familiares de que no les dejan ser felices.  En el caso de una manía el ascenso es cuestión de días, tal vez dos o tres semanas, depende del paciente, por eso es importante actuar oportunamente y realizar acuerdos y firmarlos. En caso necesario, ese acuerdo firmado se le presenta al paciente y le recuerda que existe un compromiso. Puede ser muy útil para crear conciencia en el paciente y parar la crisis a tiempo.


martes, 20 de febrero de 2018

Energía, creatividad y bipolaridad




E: ¿Tú eres acupunturista, qué reflexiones has hecho sobre el trastorno bipolar y la energía?
A: No te voy a decir la parte técnica, más bien he hecho reflexiones sobre la forma como canalizamos la energía.
La manía es una energía fundamentalmente centrífuga. Es la energía del sistema nervioso simpático a todo lo que da. Nos expandemos hacia afuera, buscamos el exterior, nos enamoramos  del mundo.  Esa expansión  subvierte reglas, normas, valores. La realidad es que estamos desfasados.  Servir, es una buena manera de canalizar nuestro amor al mundo. Puede ser enseñando, sanando, trabajando para una organización, una sociedad civil, en fin, cualquier actividad orientada a prestar un servicio a la comunidad. Claro que también existen las crisis de manía con violencia, con intolerancia. En esos casos, estas manifestaciones tienen que ver con una historia personal, con frustraciones, resentimientos o bien, el no haber llevado un proceso psicoterapéutico que permita elaborar nuestros enojos y nuestras pérdidas. A veces la violencia es tan grande que es necesario recurrir a la hospitalizacion.

La depresión tiene una energía centrípeta, es decir va para dentro. La energía se recoge, entra en latencia, en una especie de hibernación. Es la energía del s. n. parasimpático en la que el cuerpo entra en un estado de casi muerte. La energía baja al mínimo, sólo para garantizar la sobrevivencia. Es propio de seres hipersensibles, que de pronto no pueden con las exigencias irracionales del mundo, con su injusticia, con su desigualdad. Para este organismo sensible, el crear es el opuesto de la depresión. 





Atimaya   Talla en madera  "Esperando a que salga el Sol"
E: Este tema me interesa especialmente, el de la creatividad, ¿Cuál sería la relación? Porque existen personas bipolares que fueron muy creativas...

A: Sí, la realidad es que yo creo que la creatividad es la mejor salida de esta sensibilidad que no encuentra de pronto su lugar en el mundo. La creatividad es un arma maravillosa para canalizar inquietudes de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro. Es una especie de intermediario, de intérprete, por decirlo así, de nosotros los bipolares con el exterior. Pero además con ludismo, estando en contacto con la belleza, con el juego, con nuestra capacidad de amar y de heredar cosas al mundo. Y no sólo eso, pintar, escribir, hacer música, o cualquier tipo de actividad en la que se ponga en función la creatividad,  es excelente para dar curso a una energía introspectiva, de autoconocimiento. No quiero decir con esto que tales actividades se hagan durante las crisis (aunque claro que se puede hacer si uno está en condiciones). No, lo que quiero decir es que llevar una disciplina en la que en la vida normal podamos integrar una actividad para fuera (servir)  y otra para dentro (la creatividad), definitivamente nos mantendrá más estables… por qué, porque dará curso a esas necesidades que tenemos como seres humanos y evitará las grandes  explosiones de energía hacia uno u otro lado…
E: Mucha gente tiende al aislamiento, ¿cómo hacer para lograr el impulso de abrirse hacia afuera? 
A: Cuando tuve mi primera depresión un buen amigo me regaló un libro en el que venía un extracto de una de las cartas de Van Gogh a su hermano Theo. Si me permites ir a buscarlo…
Va así:
“Y el hombre se encuentra a menudo impotente para hacer nada, prisionero en no sé qué jaula horrible, muy horrible…
No se puede describir eso que lo encierra, que lo agobia, que parece enterrarlo, pero allí están no sé qué barrotes, qué cadenas, qué muros. ¿Todo esto es imaginario, producto de la fantasía? Me digo que no y entonces me pregunto: durará mucho, durará para siempre, por toda la eternidad?
Sin embargo, hay una puerta para salir de la cárcel. Ser amigos, hermanos, amar. Todo esto logra que la prisión desaparezca.”
Julio de 1880.
Es impresionante este texto. Van Gogh era bipolar y tenía sus crisis. Y sin embargo, una sabiduría interna iba madurando en su interior y proclamaba la solución a este desamparo, a este horror cotidiano de la depresión: el amor, la amistad. Sensibilizar el corazón para apostarlo todo al amor. Este arrojo al amor puede ser definitivo en el logro de la estabilidad.

En mi caso, el milagro maravilloso de dar vida a mis hijas, fue la clave para entrar en depresión pero salir rápidamente. Porque había que atender a las niñas, había que darles de comer, limpiar, lavar, hacer papillas, jugar, etc. Era toda una labor que no nos permite cruzar los brazos. Así que la actividad amorosa es clave.
Recuerdo un día en que me sentí muy deprimida y fui a una iglesia pequeña donde hay un Sagrado Corazón muy bello. Mi abuela paterna creía fervorosamente en esta imagen. Mi situación era desesperada, sin embargo, cuando estuve ante el altar, no le pedí que me  quitara la depresión. Mi pedimento fue: “Por favor, quítame la coraza de mi corazón, dame un corazón nuevo”.  ¿Te fijas? Mi depresión no era sentir tristeza, era no sentir. Mi  lucha es contra esa coraza que me insensibiliza hacia los demás. Durante la depresión existe un estado de replegamiento por diversas situaciones. Pero eso no puede durar para siempre. El mundo nos hace falta, y nosotros hacemos falta al mundo. 
El maestro Cenobio Martínez  creador de la Biomnémica, decía que la bipolaridad podía resumirse como energía sin dirección. Si tomamos seriamente esta sentencia, nos encontramos con que es vital el canalizar nuestros talentos, nuestros dones y ganas de hacer cosas hacia actividades que nos ayuden a conocernos mejor y por otro lado que nos conecten con el mundo de una manera amorosa.
Y digo esto porque mi experiencia más reciente de depresión fue sanada fundamentalmente con amor... no tome un sólo antidepresivo... esperé, hice mis actividades lo mejor que pude sabiendo que no contaba con todas mis herramientas mentales y físicas, a pesar de la lentitud, de la falta de energía, de la presión social, que a veces es lo más angustiante. Lo increíble fue que cuando me sentía desfallecer, no faltaba la palabra de aliento de un amigo, una llamada,  un aquí estoy. Me arroparon pero yo también me dejé arropar. Antes me aislaba, ahora pido ayuda, hablo, les digo cómo me siento... todo esto hace la diferencia. No me enclaustro y espero a que pase la tormenta. Me abro al mundo, aunque sea a ese mundo pequeño pero esencial que es el de los amigos y la familia. Así he aprendido a amar en medio de la adversidad. Para mí es un logro enorme, ves? porque cuando estoy en medio de la depresión no sientes amor por nada, ni por nadie... Y me cuidé, cuidé a mis hijas, fui lo más amorosa posible, y les agradecí a mis amigos, que en realidad entendí que son mis hermanos... su amor iluminó mi corazón y me trajo de vuelta...

martes, 31 de octubre de 2017

La bipolaridad y la mente

Buda de la Paz                           Atimaya



Voy a cumplir 52 años y 32 con trastorno bipolar. He tomado terapias, talleres, sesiones de acupuntura, homeopatía, flores de Bach, masaje, además de tomar mi medicamento. También he tomado terapia de ressonance repatterning, alimentación ayurvédica, biomnémica y he practicado meditación Zen y yoga kundalini, entre otras cosas. Todas me han ayudado aunadas a mi familia, mis maestros, amigos y los médicos psiquiatras. Pero lo que más me ha ayudado, es esa actitud que tomé de mis padres y abuelos de no rendirme nunca, de amar la vida a pesar de los reveses. De trascender esta realidad física a través de mi práctica espiritual, lo cual me ha fortalecido enormemente y me ha permitido ver a la depresión y a la manía como estados de la mente. 

Con esto quiero decir que las personas con bipolaridad padecemos de un estado engañoso, alterado de la mente que se manifiesta en depresión y en euforia.


En Occidente, tendemos a pensar que somos lo que pensamos. Cuando el pensamiento es sólo eso: pensamiento. Somos en realidad un ser complejo constituido por nuestro cuerpo, sentimientos, emociones, nuestro ser espiritual, nuestro poder creativo, entre otras cosas.

La mente es toda la sucesión de pensamientos del pasado, del presente, del futuro, todos nuestros juicios acerca del mundo y de nosotros mismos. La mente es todo aquello que pensamos y en el momento que dejamos de pensar ¡oh sorpresa! seguimos existiendo. Los seres humanos no somos la mente, entonces, si controlamos la mente, podemos vivir mejor.

Si alguna vez hemos tenido la fabulosa experiencia de parar unos segundos a la mente, nos sentiremos descansados y algo raros a decir verdad, pero suficientemente a gusto como para querer repetir la experiencia. Hay muchas formas de parar a la mente y sus pensamientos angustiantes y ansiosos. Una puede ser jugar juegos de mesa. Otras pueden ser pintar, hacer cerámica, coser, bordar, hacer deporte. Cualquiera de estas actividades nos puede ofrecer un océano de tranquilidad, pues la bipolaridad no es otra cosa que una enfermedad de la mente, y al parar la mente, reposamos en nuestro oasis de paz.

Mi práctica espiritual es la meditación zen. Esta meditación desarrolla con la práctica la capacidad de estar mucho tiempo sin pensar, o sea, poder ver la realidad tal cual es. En lugar de estar juzgando o pensando sobre ella, mejor disfrutarla y remar en ese lago puro que puede ser el presente.


  Aquí y ahora, podría ser el lema de este tipo de meditación, que además de permitir ese espacio en blanco, incrementa la oxigenación de nuestras células, ayuda a desarrollar la corteza del lóbulo frontal derecho, que, al parecer, es la responsable de algunos problemas que sufrimos en relación a la memoria, la orientación espacial y la dificultad para seguir secuencias o cumplir metas.

Es toda una experiencia el poder decir que con apoyo, disciplina, esfuerzo y un poco de gracia he podido ir sorteando la bipolaridad sin quejas, sin culpa, sin reprocharme nada. Tengo dos hijas a las que amo y que son ya universitarias y también una relación de profundo amor y amistad con mi pareja de hace 20 años. No todo es color de rosa, no todo ha sido bueno, pero es bueno poder reconocer lo que sí se ha podido hacer. Felicito a todas las personas con trastorno bipolar que a pesar de todo siguen luchando, siguen en pie, siguen buscando su estabilidad y la posibilidad de una vida mejor. Para ellos son estas letras.



viernes, 27 de octubre de 2017

Tiroides y trastorno bipolar




Los últimos 3 años he observado que algunos amigos y familiares que padecen  algunos trastornos como el bipolar, depresión, el trastorno de pánico y la ansiedad, tienen problemas con el funcionamiento de la tiroides.

Yo misma tengo un problema de hipotiroidismo con nódulos desde hace un buen tiempo producidos en parte por herencia familiar, pero ayudado también por el litio, medicamento que tomo hace más de 20 años y que perjudica la función de la tiroides.

Pone a pensar que algunos medicamentos que son usados para la bipolaridad, como el litio  y la carbamazepina producen hipofunción de la tiroides. Los nódulos son creados como una respuesta sabia del cuerpo, pues estos nódulos secretan con mucha eficacia las hormonas que la tiroides deja de producir. El problema es cuando los nódulos comienzan a crecer o se calcifican, o bien se vascularizan, síntomas que pueden ser indicadores de una posible gestación de un cáncer.

Sugiero a las personas bipolares que leen esto que se hagan un chequeo de su tiroides, pues es probable que encuentren correlación entre la bipolaridad y el mal funcionamiento de la tiroides.

¿Se imaginan si algunos trastornos mentales pudieran ser mejor tratados o incluso curados al curar los problemas de tiroides? Todo es posible...









domingo, 9 de abril de 2017

Nace un Sol


Nace un sol                                Atimaya


Vienen los días Santos. Cada quien desde su lugar puede vivirlos de diferente manera. Puedes ignorarlos o descansar del trabajo. Puedes irte de viaje o profundizar en ellos.

 A mí se me ocurrió profundizar. Y profundizando toqué una puerta, y la puerta se abrió. En ese abrir, encontré un sol interno. Un sol que iluminaba todo mi ser y que se expandía poco a poco hasta ocupar toda la sala, y luego todo el apartamento, y luego el edificio, la colonia, la ciudad entera. 

Luego no hubo más límites y mi sol era del tamaño de la tierra, y lentamente ascendió, y ahora en mi horizonte veo dos soles, y sé que pronto veré más...

martes, 28 de febrero de 2017

La aceptación de uno mismo

                                                                 


Estos meses he reflexionado sobre lo que debo cambiar para sentirme mejor bajo mi piel. Pensaba que era cosa de ajustar el medicamento, o de perdonar a otros, o de tener rutinas de sueño fijas, o de comer mejor, o de meditar más.  Todo lo que les he escrito anteriormente y que sin duda me ha dado una mejor calidad de vida. Pero, ¿saben? me di cuenta de algo que nunca había hecho. Algo que para mí representa la quintaesencia del asunto de ser bipolar:

Nunca me he aceptado como soy. Yo decía, me voy a dar amor a mí misma, pues sí, pero si no te aceptas con todo lo que eres, con toda esa luz y esa sombra que te constituye, ¿podrás amarte mejor? La verdad es que no. Si no hay aceptación, no puede haber ningún avance real en ningún sentido.

Me di cuenta de que siempre he tratado de esconder mi problema. De que siempre he disimulado mi padecimiento, de que aún con mi familia me esfuerzo en parecer normal. Están tan acostumbrados a que funcione tan adecuadamente, que hasta se sorprenden el día que me da una crisis.

No digo que lo mejor sea gritar a los cuatro vientos que se es bipolar. Pero, ¿no sería un gran paso empezar por casa? Es decir, cómo pretendo que las personas me acepten si yo misma no me acepto como soy. Podría decir que incluso hasta me rechazo. Sí, estoy consciente, es un gran trabajo a realizar.

Entonces empecé a decirme a mí misma: Soy bipolar y está bien que sea bipolar.  Se oye absurdo ¿verdad? Pero es mi realidad ¿La puedo cambiar? ¿Puedo cambiar de cuerpo? ¿Puedo cambiar de mente? No. No puedo. Soy bipolar y está bien que sea bipolar. Por algo estoy ahí. Aprendiendo sobre mí misma, sobre las emociones, sobre mi gran ego que se enconcha y espera que otros le resuelvan los problemas. (Y además, a veces está bien que otros resuelvan los problemas. Eso nos está generando al interior un poco de humildad y sobre todo, gratitud).

Además, déjenme decirles qué he aprendido sobre las emociones y los sentimientos: Que puedo dejarlos fluir. Que puedo llorar si extraño a mi hija. Que puedo llorar mi condición, que puedo dibujar cómo me siento. Que puedo externar lo que me duele, lo que me frustra, lo que me da miedo. Los bipolares tememos fluir y externar lo que sentimos, creemos que si lo hacemos,  podemos desatar una crisis. Nada más lejos de la verdad, necesitamos espacios para dejar que suceda, quedarnos solos una tarde y llorar. Porque somos bipolares en gran medida porque no tocamos otros estados que no sean la tristeza o la euforia. ¿No sería bueno trabajar con el sentirse impotente? ¿frustrado? ¿Trabajar con nuestros miedos?Tememos incluso decir que algo nos está doliendo en lo íntimo, en el alma.

Entonces, aceptar la condición de ser bipolar,  no es nada fácil,  porque ser bipolar  es una de las situaciones más vulnerables y duras que puede enfrentar el ser humano, porque difícilmente puede ganarse la vida por sí mismo, porque no tiene el control de sus emociones, porque depende de medicamentos, porque tiene  muchas veces el rechazo de la familia y la sociedad, porque no halla su lugar en el mundo y un largo etcétera. Es difícil, de las cosas más difíciles y denigrantes y tristes que le puede pasar a alguien. Pero no por eso, tenemos que darnos por vencidos.

No hay razón para hacer eso, y uno de los primeros pasos que podrían hacer la diferencia, es aceptarnos. Abrir el corazón y llorar nuestra condición, aceptarnos y entendernos mejor, aceptarnos y tomar nuestras cualidades, aceptarnos y tomar nuestro destino.  Entonces la bipolaridad comenzará a comportarse como un animal que se domestica poco a poco, que cada vez tiene menos bríos, que cada vez conocemos mejor. Somos personas con una gran sensibilidad y múltiples talentos. Hagamos trabajo en ese sentido. Es absurdo querer ser comerciantes si nos gusta el arte, o ser taxistas si lo que nos gusta es ser maestros o tocar un instrumento. Es absurdo traicionarnos. Aquí estamos, somos muchos y cada uno desde su lugar, puede comenzar por aceptarse, y luego de aceptarse, lograr amarse... y una vez logrado esto, se los aseguro, no hay límites...




martes, 17 de enero de 2017

Bipolaridad y espíritu


Siempre me he preguntado qué relación tiene la bipolaridad con el espíritu. Conozco amigos bipolares que coinciden conmigo en una cosa: somos más sensibles y por lo tanto estamos más abiertos a percibir. La percepción puede ir desde sueños que se anticipan a circunstancias que suceden, o puede ser simple intuición sobre cosas que van a pasar, sincronicidades, a veces imágenes mentales e incluso voces que aparecen de pronto durante un periodo estable.

Estoy segura de que muchos lectores de este blog comparten experiencias como éstas y me gustaría que esta entrada pudiera ser un espacio en el que el lector pueda contar brevemente como ha sido para él ser más sensible que la media. Querido lector, te animas a contar algo de tu experiencia? Yo tengo varias historias que contar, pero, habrá alguien más que comparta este vivir que  a veces resulta un poco desconcertante?